Tarde o temprano nos contagiamos de la fiebre de tocar rápido, la mayor parte de las veces sin estar preparado técnicamente/ musicalmente para combatirla. En esta época Youtuber en la que vemos más y más velocidad, el síndrome “Rápido y Furioso” se nos pega muy fácilmente, sobre todo en los que recién comienzan a dar sus primeros pasos con un instrumento. No es negativo el querer hacerlo, pero realizarlo sin estar preparado, o en la forma correcta puede derivar en problemas mayores que solo una cacofonía musical, como por ejemplo: tendinitis u otros tipos de daños físicos.

En mi experiencia y opinion, la “Velocidad Musical” es un resultado de la situation musical en la que estemos tocando y a su vez, de la musicalidad de cada uno. Sin embargo, a continuación propongo 5 tips que siempre me ayudan a desarrollar velocidad y musicalidad sobre un pasaje, para cuando sea necesario aplicarla, poder estar preparado.

 

TOCAR LENTO: la importancia de tocar y comprehender cualquier pasaje rápido en forma lenta es muy necesario. Ayuda a visualizar y reafirmar las digitaciones que elijamos, así como también a nuestro cuerpo a adaptarse a cada nueva situación musical que afrontemos.

 

GRADUAR EL METRÓNOMO: incrementar paulatinamente los BPM del metrónomo es una forma interesante de ir adquiriendo velocidad, y lo que es más importante, ir descubriendo a medida que lo hacemos cual es nuestro límite físico (momentáneo) sobre el pasaje musical que estemos trabajando. Una forma fácil de hacerlo sin dejar de tocar es usar alguna aplicación o website programable como las que les comparto aquí, Best Drum Trainer. (Cortesía de Santiago Hernandez)

 

REPETICIÓN: una y otra vez, ya que es la mejor forma de adquirir habilidad sobre un mismo pasaje. Si se realiza a conciencia, por ejemplo utilizando los dos ítems previos, en poco tiempo se logra apreciar la diferencia que esta práctica genera.

 

USAR LIGADURAS: usar ligaduras de expresión en una melodía ayuda a que muchas transiciones sean más “amables” (suaves) y esto se relaciona directamente con la “velocidad”. Según la experiencia, gusto y técnica de cada musico, las ligaduras se usan en mayor o menor medida.

 

USAR FIGURAS RÍTMICAS: la velocidad también puede lograrse cambiando las subdivisiones rítmicas (figuras) sobre las mismas notas de una melodía. Por ejemplo, si la melodía se desarrolla en corcheas, tocar las mismas notas en tresillos, semicorcheas o seisillos.

EX:

Hasta el próximo post!

Paz.

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